Miércoles 25 de Marzo
Fuimos todas después de clases al zoológico para extraer más observaciones e interacciones, también para contactar al guarda fauna. Nos dirigimos al recinto de los papiones. Esta vez pudimos observar más interacciones entre los babuinos, ya que la vez anterior estos se mostraban mas estáticos.
Vimos como el macho alfa acechaba a una de las hembra, la cual estaba muy apegada a sus crías y las protegía tirándoles la cola (para que no se alejaran de ella). Cuando el macho alfa se acercaba en una actitud desafiante la hembra se alejaba de él corriendo juntos a sus crías.


Considerando la poca cantidad del gente que vimos en el zoológico sentimos que fuimos capaz de ver una mayor cantidad de interacciones. A pesar de que no leían las señalética (sospechamos que por la barrera del idioma), se quedaban mayor tiempo observando a los papiones.
“Son medios agresivos” decían algunos y otros decían “No me gustan tanto los papiones porque pelean mucho y muestran sus colmillos grandes”. Eran algunos de los comentarios que se escuchaban entre los visitantes. “Qué grandes son sus dientes” - niña Matilde de unos 5 años (le llamaron la atención).”Mira el niño chico” decía nuevamente la niña.

También vimos a una pareja de mujeres brasileñas que alegremente se acercaron al sector del papión sagrado. Se acercaban a la reja y se agarraban a esta con sus manos entre medio de los espacios de la reja. Apuntaban a los diferentes monos, y se reían. Una de ellas después de un rato leyó uno de los carteles que se encuentran, lo miró puso cara de extrañada, le dijo algo a su amiga y se fueron pasando al frente del papiro del papión sin siquiera notar que estaba ahí. Gracias a esta interacción pudimos observar un problema que es que los carteles se encuentran solo en un idioma y no poseen la capacidad gráfica para darse a entender sin el recurso verbal.

Había un grupo de adolescentes alrededor de unos 15 años que se encontraban observando al papión comentaban entre ellos lo mucho que les llamaba la atención estos animales de gran trasero. Uno de ellos tenía en su mano un snack de papas fritas y al momento de abrirlo uno de sus amigos se lo quita y comienza a lanzarle comida a los monos a través de los orificios de la reja. Los monos no se movieron a pesar de los varios intentos del joven. Hablando luego con el guardafaunas nos informo que esto era un tema muy importante dentro del zoológico.
Ya más tarde pudimos hablar con uno de los guardafaunas llamado Sebastián, este nos respondió y converso de una serie de dudas que teníamos con respecto a los papiones y su entorno.
Respecto al cartel alargado sobre la reja nos dijo que estaba mal redactada y la iconografía no se ve. Tampoco es leído por mucho de los visitantes excepto por algunos adultos, pero no niños ya que al ser tan alto cuesta leerlo, además para hacerlo hay que alejarse y producto de su extensión hay que caminar mientras se lee. También la información que entrega es desarraigada del zoológico metropolitano.

Lo más llamativo de estos monos es su organización y jerarquía, como se mueven en familias, el macho alfa, y las hembras. Nos llamaba tanto a nosotros la atención como al público los distintos actores que se veian dentro del recinto. Una niña pequeña, de aproximadamente 5 años, apuntaba hacia el interior de la jaula, y le decía a su padre “mira ese debe ser el abuelo, esa la mama y ese el hijo”. Existen diferencias de color, y de protuberancias, lo que identifican a los distintos monos y su lugar dentro de esta jerarquía existente.
Algo que llama mucho la atención de el recinto es lo seco/árido que es, lo que choca un poco ya que uno al pensar en monos, se imagina árboles y selvas. El guardafaunas nos contó que la gente en general se alarma mucho con ésto, y piensa que los monos estan mal cuidados, pero hay que entender que los monos provienen de ambientes igual de áridos sin vegetación, por lo que ellos se sienten a gusto ahi.