Lunes 23 de Marzo
Tuvimos que presentar, fuimos primeras y el feed-back fue el siguiente:
1.Faltó profundidad en las observaciones y relacionar los ejemplos con cosas concretas, faltaron puentes que den sentido a la información entregada.
2.Mirar el problema de manera más amplia: no tan solo describirlo sino que explicar el por qué. Como por ejemplo la reja que impide la visibilidad por algo esta ahí, para proteger. Ir mas allá.
3.Captar la visión subjetiva de la persona en particular.
4.La presentación en sí cumplía pero era un poco abstracta.
5.La representación no era estética - por representación estética si entiende como algo que provoca en tal magnitud que casi todos los sentidos se sienten "afectados".
Después de ver todas las presentaciones nos dimos dos tareas para todas: buscar como mínimo 5 antecedentes que tengan que ver con educación en zoológicos y escribir utilizando la figura literaria, corriente de la conciencia, acerca de nuestra experiencia en el zoológico específicamente en el sector del papión, incorporando sugerencias de lo que nos gustaría cambiar para solucionar ciertos problemas que vemos impiden educar e instruir a los visitantes acerca de, en este caso, el Papión Sagrado.
Corriente de Conciencia
Caminando por el zoológico lo primero que siento son mis piernas, ardor agobiante. sudor. Cuándo voy a llegar. Flamencos estáticos y felinos echados, ¿En que piensan? ¿Porque no se mueven? Animales aburridos, dormidos, desierto silencioso. Encierro, Metales y más calor. Izquierda y derecha y después para arriba. Mejor para acá o para allá, ¿Dónde hay algún cartel?. Me Pierdo. Ese olor, penetrante, absorbente. Informaciones en las paredes, flechas confusas. Pequeños seres que me hablan pero no entiendo su idioma. De nuevo ese olor, guano, animal. El calor se aleja y me deja. Brisa, un suspiro y más camino. Escaleras que suben, animales que se me escapan. Camino duro, piedra. Mono peludo. Papión sagrado, ¿Qué se cree este mono? Sagrado. Creo que esta muerto. No se mueve, uno corre y yo lo sigo. Sus juegos están solos y abandonados. Sonidos, gritos y risas. Niños saltando sin lograr ver al mono del viejo mundo, busca comida, pequeñas migajas.
A lo mejor esperan que algo suceda, expectantes a algo. ¿Se debe al calor o es así su forma de comportarse? Tranquilos. No son como yo creía. Sorpresa. Sentir como ellos, no puedo. Los llamo, hago sonidos, golpeo la reja. Nada. Siguen ahí, sentados en la misma sombra. Cuerdas desordenadas. Mono pequeño molesta a otro, madre lo agarra de su cola y lo empuja hacia otro lugar. Instinto de madre. Me identifico. Comportamientos humanos reflejados en estos animales. Me impresiona saber que tengo alguna relación con ellos.
Me siento alejada de ellos, sin poder involucrarme de alguna manera. Me gustaría saber por qué tienen ese trasero tan rojo ¿de qué servirá?. Me imagino con ese trasero imposibilitandome mis rutinas diarias. Trato de acercarme pero no puedo. Mis manos quieren sentir, “Veo con ojo que siente, siento con mano que ve” como dijo una vez J.W. Goethe, frase que se me viene a la cabeza. Reja. Poca visibilidad. Recorro la reja con las puntas de mis dedos, sigo un patrón. Arribo, abajo, arriba, abajo. Es suave. Pensé que al ser metal sería frío pero no. Este calor sobrepasa todo.
Intento acercarme para mirarlos pero me detiene la baranda y mi cabeza choca con la reja intento mirar hacia abajo pero es díficil me rindo. Saco fotos. Mi cámara enfoca la reja que me mantiene separada de ellos. No logro una buena toma. Subo mi cámara y saco desde arriba de aquella reja para que no me interfiera. Lo logré. Felicidad. Me asusté pensar de que la cámara se me pudo haber caído. Duelen las pantorrillas. Me gustaría tener una campo más amplio de visibilidad. ¿Se podrá cambiar la reja por algo que no impida la visibilidad? Me imagino una placa de acrílico en vez de esta reja. Pero por algo la reja está ahí. Su función, proteger. Pero igual es imposible que el animal llegue hasta acá, así que igual podría ser posible.
Una rica sombra me acompaña, a pesar de que haga calor estos toldos cubren el sol. Me gustan, se ven modernos. Me da una sensación de ahogo estar adentro. Los observo. Si sé que ellos provienen de Egipto un lugar tan caluroso pero ¿Si ellos desde un principio nacieron aquí no se habrán adecuado a las condiciones climáticas de este país? ¿Les afectará el calor de igual manera que el flamenco, por ejemplo, o ellos a pesar de ser animales en cautiverio tienen las mismas capacidades que el mismo animal en su entorno natural? Me pregunto estas cosas mientras tomo un sorbo de agua. Retrocedo y me siento en unas barandas de madera. Escucho niños, sus llantos, risas y siento cómo se emocionan, recordando cuando era chica y me emocionaba por estar aquí. De nuevo este calor que me impide seguir, de nuevo ese olor penetrante. Me refresco, un poco de agua en la nuca. Me percato de que hay un gran lienzo arriba de mi cabeza, el cual siempre estuvo ahí pero no lo había percibido. Me acerco, me atrae los colores, materiales y dibujos. Lo toco. Tela. Imitación papiro. Buen gusto. Interesante diseño. Información muy importante estaba a mi alcance y no me había dado cuenta! Wow. De verdad era sagrado para los egipcios y además dentro de esta manada hay un Papión Alfa, el líder. Mucha información interesante. Me voy desplazando a la derecha para seguir leyendo este largo lienzo, me incomoda caminar así ya que gente al mismo tiempo está cruzándose por aquí mismo y yo les impido el paso. Me acerco de nuevo y reconozco al alfa, el mas grande, blanco con mirada impotente, transmite poder. Me intimida. Quiero más información. Busco la forma de poder interactuar con este animal tan peculiar, pero no lo logro. A los extremos hay dos carteles. Me informan pero de cosas muy obvias. Quiero más. Quiero poder sentirlo, tocarlo, escucharlo más de cerca y entender sus conductas. Golpeo la reja de nuevo. Nada. Me rindo.
Me lo imagino más lindo, más entretenido, más sencillo. En su hábitat natural, ¿Se comportará de otra manera?¿Sería más feliz?. Imaginándome lo utópico de esto. Es un zoológico. Arreglado por el ser humano de la manera más próxima a lo natural. Nunca será lo mismo. ¿Pero es posible lograrlo? ¿Cómo saberlo? . Verlos jugar... nada. Sentados ocultados en la sombra como si el tiempo no pasara. Mirando al parecer sin interés de explorar “su mundo único e ideal ya que no conocen el verdadero”.